EL LECTOR EXPONE
Ante la creciente desazón que producen los últimos episodios en servicios públicos, como incendios en los hospitales, desastres en la obra pública, etcétera (y sin ánimo de personalizar y buscar nombres de culpables), se tiene la sensación de que la normativa es estricta para la empresa privada pero de laxitud y privilegio para el sector público. Debemos luchar a fondo para cambiar; no será nada fácil que la Administración se exija, sencillamente, lo que nos pide a los demás.
ENRIC ALDEA CASAJUANA - Malgrat de Mar - 07/01/2008
La Vanguardia
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