El sector ve con preocupación el final de la temporada turística debido al mal tiempo | La Costa Brava es la que está acusando más el mal tiempo a nivel de ocupaciones turísticas
Barcelona. (Redacción).- Atípico, raro o terriblemente malo. Son sólo algunos de los calificativos que emplea el sector turístico de la Costa Brava para definir uno de los meses de agosto más irregulares en cuanto al tiempo se refiere. Hoteleros, campistas y el sector de la restauración temen que esta inestabilidad continúe los próximos días y algunos miran con cierta preocupación al cielo, esperando el cese de las precipitaciones, que los mapas del tiempo dibujan unos días más. Temen que la ocupación que ha superado el 90% en las tres primeras semanas de agosto, baje en picado si las precipitaciones se mantienen muchos días más.
Unas lluvias que ayer afectaron tanto al norte como al sur del litoral de las comarcas de Girona y que empujaron a algunos turistas a hacer las maletas antes de tiempo hacia sus países de origen. Es el caso de un matrimonio francés que se hospedaba en un hotel de Platja d´Aro, donde tenía previsto pasar una semana. Las precipitaciones de ayer y las previsiones meteorológicas que no son nada alentadoras han acabado reduciendo en tres o cuatro días su estancia en este punto de la Costa Brava. Pero donde más se ha notado el descenso de ocupación por las inclemencias meteorológicas ha sido en los campings, donde se han registrado descensos de entre el 5% y el 10%. "Si al hecho de que hace una semana que no ven el sol, le añadimos la lluvia, los nubarrones y las previsiones meteorológicas, el cliente se va cansado y aburrido", sostiene Núria Mestres, responsable del camping Valldaro. Lo mismo opina, Joaquim Rabassa, presidente de la Associació de Campings de Blanes. "El mal tiempo acaba asustando a la gente, que opta por marcharse antes".
Otro de los sectores más perjudicados por el mal tiempo es la restauración, especialmente los restaurantes y bares con terraza. "La lluvia no invita a salir, por lo que optas muchas veces por quedarte en el hotel o en el apartamento", explica Martí Sabrià, gerente del grupo Costa Brava Centre. Algo que vivieron en carne propia buena parte de los establecimientos al aire libre que ayer se vieron sorprendidos por los chaparrones.
El sector turístico de la Costa Brava ve con cierta preocupación lo que queda de agosto; especialmente los campings, para quienes este mes está siendo más flojo. Los hoteles, por su parte, confían en las reservas de grupo que tienen programadas para estas dos últimas semanas de agosto. Muchos de los establecimientos hoteleros tienen garantizada su alta actividad gracias a la presencia de grupos, que ya han pagado su estancia. No obstante, esperan que el tiempo les de una tregua y puedan contar también con los turistas que reservan a última hora.
Tampoco corren buenos tiempos para la restauración y la hostelería en la costa del Maresme. Las tormentas se han convertido este verano en el enemigo más temido. Las nubes no llegan sólo cargadas de lluvia, también traen cancelaciones de reservas y ganas de quedarse en casa. Aquí también los más perjudicados son los campings. "El peor verano de nuestra historia". Así de contundente se muestra Manuela Martínez, propietaria del camping Aidamar de Malgrat de Mar, mientras soluciona algunos de los problemas que la lluvia de este fin de semana ha ocasionado de nuevo en su negocio. "El mal tiempo ha repercutido muchísimo" cuenta. Y añade: "A principios de mes estaba llenísimo, pero ahora mucha gente se ha ido". Manuela ya piensa en las pérdidas que ha tenido este verano, cuando muchos de sus clientes, al ver el mal tiempo, han decidido regresar a casa y se les ha devuelto el dinero.
Carmen, del camping Enmar en Pineda, es un poco más optimista. "No hemos tenido la avalancha de gente de otros años pero la ocupación no ha bajado, sino que se ha redistribuido en los meses de julio y septiembre". A pesar de todo, reconoce que han sufrido varias cancelaciones por culpa del mal tiempo, como sucedió ayer después de la tormenta.
"Sobre todo se marcha el turista extranjero, que decide ir más hacia el sur a ver si allí encuentra un mejor clima", dice la propietaria del camping.
También los restaurantes han visto disminuir su clientela. Es el caso de La Llar del Pescador, un restaurante de Calella, cuyo propietario nos habla de "catástrofe". Lluís Bujan, el dueño de este establecimiento, está verdaderamente preocupado ya que para un restaurante de playa como el suyo este año está siendo "una ruina". "Este fin de semana debería ser el más fuerte de agosto, pero ha resultado muy flojo ya que ha llovido los dos días", dice preocupado Bujan.
En la Costa Daurada, el mal tiempo de este agosto, que a pesar de haber dejado poca lluvia sí ha frustrado muchos días de playa, no parece haber perjudicado sensiblemente la ocupación turística. La Associació Hotelera de Salou, Cambrils i la Pineda, con una oferta de más de 45.000 camas, mantiene para este agosto una previsión de ocupación del 94%. La venta de paquetes turísticos cerrados con antelación garantiza en buena parte el éxito. Pero quienes sí notan los efectos de las banderas amarillas y rojas de las playas son los establecimientos turísticos que viven casi exclusivamente de la actividad de las playas. Los chiringuitos son uno de los grandes damnificados. Los apartamentos de la costa de Tarragona han notado también los efectos del mal tiempo, ya que algunos turistas han decidido cambiar a última hora su destino vacacional.
En Barcelona ciudad, la lluvia no se ha dejado notar en demasía en las ocupaciones ya que el interés del turista se centra más en la oferta de la ciudad en sí que de sus playas.
20.08.2007 – La Vanguardia
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