Electrificado y pasado por agua. Este inicio de agosto está siendo de todo menos placentero y apto para el veraneo. En apenas 15 días, dos tormentas han dejado valores de lluvia acumulados que en muchas estaciones meteorológicas superan con creces el centenar de litros por metro cuadrado. La noche del domingo, en Torredembarra se registraba una intensidad histórica: 58,4 litros en media hora. Algo jamás acumulado desde que el Servei Meteorològic de Catalunya (SMC) comenzó a medir la pluviometría, en 1996. Tormentas que generalmente se daban a partir de la segunda quincena de agosto se han adelantado este año entre diez y quince días, reconocen los meteorólogos. Tormentas cargadas de aparato eléctrico que el domingo y la madrugada de ayer dejó la nada despreciable cifra de 54.400 rayos caídos, 26.000 de éstos en zona terrestre y el resto en el mar. Y, según las predicciones, el fin de semana amenaza de nuevo lluvia intensa.
Para los meteorólogos, nada está fuera de la normalidad, pero lo cierto es que este inicio de agosto está siendo inusualmente lluvioso en comparación con otros años, reconoce Eliseu Vilaclara, jefe del Servei de Predicció del SMC. "Es cierto que hace años que no se registraban dos tormentas como las que hemos tenido en apenas una semana", comentaba ayer Vilaclara. Una pequeña bolsa de aire frío dio pie ayer a que se registrara un máximo histórico. Entre las diez y las diez y media de la noche, los pluviómetros de Torredembarra registraban 58,4 litros por metro cuadrado, una intensidad de lluvia 0,6 litros superior a la que se registró en Sant Salvador de Guardiola (Bages) el 10 de junio del 2000, que fue de 57,8 en el mismo lapso de tiempo. Pese a la intensidad de la lluvia, que en algún momento fue acompañada de fuertes vientos y granizo, no se produjeron inundaciones más que en un paso subterráneo que cruza la vía del tren, en la planta baja del pabellón municipal y en algunos bajos.
Las descargas eléctricas también fueron de notable alto. Se contabilizaron en zona terrestre 26.000 descargas, 38.000 en el mar. Descargas que no se materializaron en rayos caídos en tierra más que 8.000. La comarca del Solsonès fue la que registró mayor actividad eléctrica, donde cayeron en tierra más de mil rayos. Una tormenta cargada que paralizó el aeropuerto de Barcelona entre las 22.30 y las 23.15 horas, momento de máxima actividad eléctrica en la zona, y que obligó a desviar a otros aeropuertos un total de 11 vuelos, que tuvieron que tomar tierra en aeropuertos alternativos como el de Girona, Reus, Palma de Mallorca e incluso Madrid y Marsella. Justo el lunes de la semana pasada, en la primera tormenta importante de verano, el SMC registró 45.000 descargas en Catalunya de las cuales 12.000 rayos cayeron en tierra.
La carretera N-II fue la que peor parte se llevó de la tormenta pasada, que se tuvo que cortar al tráfico entre Montgat y El Masnou a lo largo de tres kilómetros, debido a la inundación de la carretera. El cierre de la N-II se produjo 20 minutos antes de la medianoche del domingo. Desde aquel momento se desviaron los vehículos por la autopista del Maresme. El mismo tramo se vio afectado de nuevo hacia las 3.15 h de la madrugada, en esta ocasión por desprendimientos de tierras, y quedó cortado durante parte del día mientras se realizaban los trabajos de limpieza. Ayer por la tarde, el peligro de derrumbe de un puente a la altura de Biure d´Empordà obligó al Servei Català de Trànsit a adoptar la misma medida y cerró al tráfico la carretera.
Las fuertes tormentas y el viento se dejaron notar especialmente en la comarca del Maresme donde los bomberos recibieron 57 de los 250 avisos que se produjeron en toda Catalunya. Mataró fue la que más sufrió el impacto de la lluvia, con un total de 13 avisos a los bomberos. Los momentos de mayor tensión se vivieron en Premià de Mar y Malgrat de Mar. Hacia la una de la madrugada cayó el muro de contención de una casa situada en el número 20 de la calle Parc Güell de Premià de Mar. El incidente rompió una tubería de gas pero no hubo que lamentar heridos. Más espectacular fue lo sucedido en Malgrat de Mar, cuando una tromba marina provocó el miedo entre los clientes del camping Mar i Sol de la población. Este fenómeno, parecido a un pequeño tornado, hizo volar mesas y sillas y dañó las parcelas, explicaba ayer David Garcia, un trabajador del camping que recuerda el miedo vivido por los clientes.
También en Esplugues de Llobregat una cañería de gas dio un gran susto a los vecinos del edificio 22 de la calle Josep Campreciós, cuando reventó a consecuencia de la caída de un rayo. El suceso obligó a los bomberos a cortar el suministro de toda la finca y a desalojar por precaución a los vecinos.
14.08.2007 – La Vanguardia
Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados