J. G. ALBALAT
BARCELONA
Catalina no solo enseñó la vivienda donde vivían sus padres a su compañero, sino que le proporcionó información sobre sus hábitos. Ortega, agrega la resolución, aceptó la propuesta y ese 26 de diciembre se personó en la casa sita en Santa Susana, maniató y amordazó a los dos ancianos y los mató a golpes, con lo que padecieron un "sufrimiento que era de todo punto innecesario".
Aunque la sentencia no hace mención alguna, las investigaciones policiales apuntaron en su día a que detrás del doble asesinato estaba el cobro de una herencia por parte de la acusada.
24.05.2007 – El Periódico
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