CRIMEN EN ENERO DEL 2001
EFE
BARCELONA
El fiscal pide una condena de 12 años de prisión para cada uno de los dos vigilantes de una discoteca de Malgrat de Mar (Maresme) a los que acusa de haber matado en enero del 2001 a un joven marroquí de 19 años, en un crimen que la acusación particular atribuye a motivos racistas.

Un jurado popular juzga desde hoy en la Audiencia de Barcelona a los dos presuntos homicidas, Salvador S. y Jaume T., quienes en la época en que ocurrieron los hechos trabajaban como porteros en una discoteca del paseo marítimo de Malgrat de Mar.

La fiscalía acusa a los vigilantes de homicidio, por lo que pide que sean condenados a 12 años e indemnicen con 180.000 euros a los padres de la víctima, Mouhsine C., que sufrió golpes en la cabeza con los puños y con un objeto romo. La acusación particular que ejerce la familia solicita una condena de 20 años de prisión por un delito de asesinato para cada uno.

Fallecimiento días después de la paliza

Según el ministerio público, existen pruebas que acreditan que los dos porteros golpearon a la víctima, sin que este les provocara, en la discoteca Don Juan, en la que estaban tomando una copa tras finalizar su jornada laboral en el local contiguo. La acusación particular asegura que la paliza prosiguió fuera del local, cuando el joven estaba inconsciente a causa de los golpes.

Después de la paliza, el chico regresó a su casa, pero dos días después acudió a urgencias con un fuerte dolor de cabeza y, tras ser ingresado en el hospital, entró en coma y falleció de una hemorragia cerebral.

En su declaración en el juicio, los dos procesados han explicado que en la discoteca se vieron sorprendidos por una pelea protagonizada por los amigos del fallecido sin que participaran en ella. Según los vigilantes, horas antes el grupo había protagonizado incidentes a las puertas de la discoteca Sambae donde ellos trabajaban, por lo que no les permitieron la entrada.

Los vigilantes aseguran que fueron amenazados

Según los acusados, los marroquís permanecieron a las puertas de Sambae e increparon a una pareja que acababa de salir, por lo que mediaron para evitar que el enfrentamiento fuera a más. Los acusados aseguran que los amigos del fallecido les amenazaron con navajas advirtiéndoles: "Os vamos a pinchar, somos marroquís y no tenemos nada que perder".

Una vez en el interior de la discoteca Don Juan, los procesados afirman que se desencadenó una pelea protagonizada por el grupo de marroquís, en la que ellos evitaron participar. Tras ser expulsados, los jóvenes lanzaron piedras contra la persiana del local, que sus responsables habían bajado para evitar que resultara herido algún cliente.

Cuando cesaron las pedradas, los procesados mantienen que salieron de la discoteca y abandonaron la zona en sus vehículos particulares sin querer inmiscuirse en la pelea porque tenían "mucho miedo" debido a las amenazas.

14/5/2007 – EL PERIÓDICO