El agente disparó al menos 4 tiros contra el hombre, que padecía esquizofrenia y le amenazó con un pico
El padre de la víctima, que también resultó herido de bala , pidió el lunes el ingreso de su hijo en un centro
MAYKA NAVARRO / BARCELONA
MAR LOIRE / MALGRAT
Un mosso de 25 años mató ayer de varios disparos a Juan Antonio Aroca Carretero, un enfermo de esquizofrenia de 35 años que, en plena crisis agresiva, amenazó al agente con un pico. El padre de la víctima también resultó herido en el abdomen por uno de los disparos, ya que la bala cambió de trayectoria al rebotar en el pico.
Los mandos policiales y políticos del mosso cerraron filas, defendieron el proceder del agente y aseguraron que actuó en legítima defensa y de manera "correcta". Ni
Los hechos ocurrieron cuando todavía permanece vivo el debate sobre la polémica actuación grabada en vídeo de cuatro mossos en los calabozos de la comisaría de Les Corts, acusados de presuntos malos tratos.
EXLEGIONARIO EN BOSNIA
Minutos antes de las once de la noche del miércoles, el padre de la víctima telefoneó a los Mossos y al SEM (Servicio de Emergencias Médicas) para denunciar, una vez más, que su hijo sufría una crisis de violencia y que se negaba a tomar los medicamentos prescritos por su esquizofrenia. La alarma del padre estaba justificada. En los últimos años su hijo, exlegionario movilizado en la guerra de Bosnia, había sido detenido en 23 ocasiones. Más de una vez por maltratar a sus padres.
Hasta la casa, en la urbanización Turó d'En Diente de Malgrat, se desplazó una primera patrulla de los Mossos y una ambulancia del SEM. Los sanitarios consiguieron controlar la situación, pero cuando estaban a punto de sedar al enfermo, este se escapó y huyó a un bosque.
Durante las siguientes seis horas, la policía desplegó un dispositivo de búsqueda y mantuvo en la casa una patrulla ante la posibilidad de que Aroca Carretero regresara. Y así fue. Poco después de las cinco y media de la madrugada, apareció por los alrededores de la torre y se introdujo en un coche, estacionado en la puerta. Los agentes solicitaron refuerzos y la presencia, de nuevo, de una ambulancia del SEM.
Cuando los mossos se dirigían al vehículo, el hombre salió corriendo y se encerró en el garaje. Pasados unos minutos, reapareció con un casco en la cabeza, un destornillador en una mano y un gran pico en la otra. Siempre según la versión de Interior, persiguió a agentes y sanitarios, que, como manda el protocolo con enfermos con brotes violentos, evitaron enfrentarse. Durante la persecución, un agente cayó al suelo. El hombre corrió hacia él con el pico alzado, pero cambió de objetivo y se dirigió hacia otro agente.
Este otro mosso corría de espaldas cuando, al verse amenazado desenfundó su arma. En varias ocasiones, el agente pidió al enfermo que se detuviera. Incluso realizó un primer disparo en un órgano no vital que no frenó su marcha. Inmediatamente después, realizó otros tres disparos, como mínimo. Uno mortal.
Aroca Carretero se desplomó en el suelo. Su padre, herido asimismo de bala, cayó también. Juan Aroca Muñoz, de 60 años, fue trasladado al hospital de Calella, donde fue intervenido aunque no se le pudo extraer la bala. El agente también fue atendido en el mismo centro tras sufrir un ataque de ansiedad.
TRES SEMANAS EN
Se
En su última crisis, el pasado 27 de marzo, Aroca Carretero fue detenido en Arenys acusado de apuñalar a otro hombre. Pasó tres semanas en la prisión Modelo de Barcelona, pero quedó en libertad sin cargos porque la víctima no le identificó en una rueda de reconocimiento.
04.05.2007 – El Periódico
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